viernes, diciembre 29, 2006

Murieron varios personajes del cine este año. Robert Altman. Todos lo recordarán por M*A*S*H. Yo por The Player. Peliculón. Y por una de sus películas más extrañas: Brewster McCloud, una mezcla de farsa, policial, y documental de Animal Planet. Gosford Park estuvo bien, la vi en el cine en esa época, que tan lejana me parece ahora, en que efectivamente iba yo al cine. Cookie’s Fortune no estuvo bien. Incluso me pareció mejor Dr. T y las mujeres. No he visto la que dicen es su obra maestra, Short Cuts. Ya habrá tiempo. Una pena, en todo caso. Deben quedar alrededor de 3 directores valiosos en You-es-ei.

Y bueno, murió también Philipe Noiret. Cinema Paradiso. El abuelo de Cinema Paradiso. Hace años que no la veo. Si lo hiciera ahora mismo, probablemente lloraría, que es de lo único que me acuerdo que hice cuando la vi siendo un inocente pequeñín que empezaba a degustar el cine. Mi recuerdo más reciente de Noiret, sin embargo, es en Coup de Torchon, adaptación casi-super-buena de esa novela pulp notable de Jim Thompson, 1280 almas (ver cita de arriba). Tal vez habría disfrutado a concho la película si no hubiera leído el libro. Noiret es el inescrupuloso Cordies. En la película se trata de darle una dimensión más humana al personaje al incluir a la profesora de la cual se enamora, pero la verdad es que el hombre es un hijoputa con todas las letras (bueno, en esa novela todos son unos hijoputa, lo cual la hace tan brillante). Mención especial, eso sí le concedo, a la música. En este momento trato de acordarme de la melodía y no me sale, pero les aseguro que es increíble.

Otro que estiró la pata fue Glenn Ford, a quien conocí tardíamente, maldita manía de no haber vivido la época de oro de Hollywood. The Big Heat de Fritz Lang, donde tenía los dos cojones para ir amenazando y golpeando mafiosos con tal de resolver el asesinato de su esposa (aviso: eso fue un spoiler). La verdad es que en aquella época se aplaudía ese tipo de comportamiento por parte de un policía, pero hoy por hoy, ya sabemos, lo habrían dado de baja y los criminales saldrían por la puerta giratoria y seguirían, por consiguiente, asesinando esposas de policías entrometidos. Grandiosa película, actúan también Gloria Grahame y un joven Lee Marvin con el pelo no-blanco. Por el contrario, debo reconocer que de Gilda solo vi los últimos 15 minutos, que me bastaron para confirmar mi deseo de haber partido en 8 a Rita Hayworth. ¿Está bien decir eso de una muerta? No lo sé, pero ante el casi-striptease de Rita en Gilda y las faldas cortas que usa en ese musical que sería una mierda si no actuara-dirigiera Gene Kelly, Cover Girl (ambas películas de Charles Vidor, quien – lo acabo de averiguar – nada tiene que ver con King Vidor) no se puede hacer menos que aplaudir de pie esas piernas de muslos fibrosos y esas caderas que me la… El final de Gilda, en todo caso, me pareció bastante simplón. También pude ver a Ford como esforzado maestro en un problemático liceo municipal en Semilla de maldad (título harto más sensacionalista que el original, como es costumbre). Dirige el bueno de Richard Brooks y secunda en la actuación el bueno de Sidney Poitier, que, curiosamente, interpretará casi el mismo papel que Ford en Al Maestro con cariño, unos 10 años después. Y bueno, en esta película Ford se termina ganando la simpatía del cabroncete de Poitier y del resto del curso a punta de idealismo, no sin dejar K.O. a un par de traviesos chicuelos que intentan violar a una profesora. Angelitos.

Y quién iba a pensarlo hace un par de meses, también murió el hombre invitado a convertirse en una figura clásica del cine chileno. Por supuesto que me refiero a Augusto José Ramón. Nominado al Altazor por sus excelentes actuaciones, como en El caso Pinochet, también será recordado por su sólida interpretación de un viejo en silla de ruedas con Alzheimer y problemas al corazón. Aplausos. Se encuentra en etapa de preproducción el film inspirado en su vida y ya se están barajando varias opciones de casting; los más puristas apuestan por el recientemente revalorado (e inmediatamente olvidado otra vez) Jaime Vadell, mientras que las apuestas más seguras corren por el lado de Benjamín Vicuña, lo cual es una buena opción para acercar la figura de Su Altísima Bajeza Ex-Comandante en Jefe del Ejército a la población más joven del país, especialmente a niñas de entre 14 y 18 años. La película cubriría toda la vida Pinochet, desde su concepción hasta su muerte, omitiendo eso sí 17 años de su vida en que no se sabe muy bien qué pasó. Los productores del film pretenden, con este gesto reduccionista, invitar al hermanamiento de los chilenos, evitando así insensatas peleas políticas que pudieran derivar en aportes culturales. La importancia del casting es decisiva; ya se sabe que el rostro de un personaje histórico es recordado por la conciencia colectiva tomando como modelo al actor o actriz que lo interpreta en la pantalla grande: así, Cleopatra tiene inequívocamente el rostro de Liz Taylor, Jesús de Nazareth el de Robert Powell (el de Jesús de Nazareth), el General Patton el rostro de George C. Scott, Robin Hood el de Errol Flynn, Conde Drácula el de Bela Lugosi, y así sucesivamente. Porque no queremos que las generaciones venideras recuerden a Pinochet como la masa putrefacta que siempre fue, es imperativo reclutar un rostro bello y saludable para estampar en las portadas de los libros de Historia de Chile. Porque ya se sabe: lo que la Historia equivoca, el Cine lo corrige.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

son las dosimedia de la madrugada y yo no pensé que me iba a ir a dormir cagándome de risa...
ese humor medio javierezco la lleva según yo en esta vidagria donde es necesario educar con humor y educar al humor.

Por ejemplo, yo no sabía que le rezaba a Robert Powell.

ojalá y sea tan poderoso como jesus.

terminatutesis amigo!

2:36 a. m., enero 03, 2007  

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